Historias sin punto final
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#26 · París bien vale una murga

Por Ariel Prat

Escuchar este disco hoy después de diez años, no es para mí un simple ejercicio de placer, sensación que aún permanece de todos modos, porque no deja de ser un trabajo colosal para mi punto de oído.

Grabado entre París y Buenos Aires, fue en aquellos días punta de lanza del sello Mañana, regenteado por Edu Makaroff, cuyo catálogo posee una buena cantidad de música argentina de excelente nivel hasta hoy.

Arranca con ese homenaje gutural a nuestra “oculta” afroargentinidad, que se llama “Guariló”* y es en uno de los temas donde aparece la escuela de percusión dirigida por el visionario Dani Buira: La Chilinga. Imperdible viaje de primera en recuerdo a aquellos que vinieron de los barcos encadenados y no por placer del viajero.

En medio, se suceden una a una, las perlas que anuncian el tesoro de la murga ignorada y marginada a la hora de esparcir existencias culturales en nuestra pretendida y sarmientina Europa Latina. El disco no deja de ser un hilo musical y textual, que une sabiamente a los orígenes con lo actual sin abandonar los márgenes. Hace centro en el cuero de la historia.

“La catarsis del tango”, que es la murga para el viejo maestro, va llegando y es ahí entonces donde mi placer al escucharlo se convierte en orgullo y parte, porque coincidiendo en París por una gira juntos, se me invita a participar como intérprete, autor** y hasta como bombista murguero en el tema 12, Así me gusta, que es la pista en donde pierdo orgullo por rubor, ya que lejos estoy de ser un correcto percusionista murguero siquiera y más teniendo en el mismo disco, las expertas manos de uno que fue creciendo desde las nieblas quemeras de Parque Patricios hasta alumbrar más allá de sus esquinas y me refiero a Alejandro Caraballo. Su aporte en el material es fundamental, ya que los anteriores trabajos de Juan Carlos Cáceres adolecían de falta de percusión murguera real que diera lustre a su prédica.

Incluso hay una anécdota que marca a fuego Murga Argentina en su formato, fuera de que el arte y el diseño son una barbaridad de ingenio y originalidad***. En medio de una gala con motivo de la presentación del sello Mañana (en la que estuve invitado también al escenario, ya con el disco terminado), Makaroff trajo muy contento el monstruo del diseño para que lo veamos todos. Casi de inmediato, me percato de que en la portada, el percusionista que aparece está tocando un tambor de estilo brasilero. ¡Justo en un disco bautizado “Murga Argentina”! Me sentí medio el escupidor del asado. Según el azorado músico devenido en productor, el trabajo ya estaba en imprenta. Salió así.

La edición posterior en Argentina, esa sí, salió con un bombo de murga criollo como debe ser. Tan errado no estaba. Para mí, sigue siendo un disco de culto y sobre todo de justicia.

Hoy, a la distancia en tiempo y en espacio, retomo el contacto y no puedo dejar de emocionarme, ya sea por placer, por el recuerdo vivido o por el aprendizaje vital que mi historia de artista no olvida, al reconocer lo que me produjo participar en tan maravilloso trabajo.

Pero también, la conciencia de que en estos días, el querido e imprescindible “Gordo Cacerola”, profesor de bellas artes y artista plástico genial devenido en trombonista agitador y uno de los fundadores de la primera versión de “La cueva”. Creador de “Tango negro”, bailado en todas las milongas del mundo, con su mensaje de rebelión histórica ante el parte “oficial” que negó y “desapareció” a una fundamental parte de nuestra raíz como nación, pelea por su vida en su casa de las afueras de París.

Que “La Retirada” con la cual el disco se termina, sea ojalá aquello que pregona en cada barrio la murga argentina, que es la promesa de volver en otro carnaval… sólo un hasta luego nomás.

*Guariló o Bariló. Grito onomatopeya que utilizaban los que tocaban sobre el toque de candombe afroargentino: “zum zum zum guariló”, casi una clave.

**Tema 10: “José Mármol y Tarija” (Cáceres-Prat).

*** “Les asocies reunís” (Gerard Lo Mónaco, Emma Giuliani y Elodie Chavelme)

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