Historias sin punto final
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#9 · El rueda libre Bob Dylan

Por Lío Trovato

¿Cuántos caminos debe un hombre caminar

antes de que lo llames un hombre?

¿Cuantos mares una paloma blanca debe navegar

antes de que duerma en la arena?

¿Cuánto tiempo deben volar las balas de cañón

antes de que sean prohibidas para siempre?

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,

la respuesta está soplando en el viento.

Somos los que sufren, los que caminamos el camino de la incertidumbre y de la pregunta, los que padecemos la resaca del amor y el desencuentro.

No sabemos qué nos depara el destino, porque nos arriesgamos y nos atrevemos a caminar más allá de la hegemonía de la lógica y de la razón, de lo tangible y lo seguro.

¿En qué momento nos enseñaron a creer que sabemos quiénes somos?

Somos los que preguntan, los que soñamos que soñamos, los que volvemos a volver, los que desenterramos lo que ha muerto.

Nos encontramos repitiendo historias, regresando a lugares, hurgando en los teatros, acariciando los nombres tallados en un árbol.

 

De repente sentimos entre la piel y la carne, la sensación de no pertenecer a ningún lugar, de ser una hoja flotando en el viento, la cual se tambalea en el aire sin rumbo, sin dirección, sin destino, y anda a veces volando, a veces arrastrándose, a veces dando tumbos, como una rueda, como una rueda atada a nada.

Despertamos por las noches, entre el sueño y la muerte, entre la mente y el alma, y anhelamos la libertad que hay en la otra orilla de los dias.

De todo esto nos habla Bob Dylan, en este disco que a la vez es un libro sobre la vida y sobre la muerte, sobre el destino y sobre el amor.

El Rueda Libre nos habla del tiempo, del destino, de viajes e historias, de pasados amores, de guerras, y de muchas cosas más.

Nos dice que a pesar de todo lo que pensemos en las cosas, de todas las preguntas que nos hagamos, y todos los sueños que tengamos, nadie de nosotros sabe qué nos depara la ruta, qué nos planea la vida, los caminos son millones, las respuestas soplan en el viento.

Por eso no lo pensemos dos veces, no nos preocupemos en vano, porque al final del viaje, todo va a estar bien.

Por favor, fíjate si su pelo sigue estando largo,

si se estira y cae entre sus senos,

por favor mira por mí, si su pelo sigue estando largo

por qué esa es la manera en que yo la recuerdo…

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