Historias sin punto final
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#20 · Una pésima nota

Por Minga

¿Me hubiese atrevido a escribir nota el año pasado? La respuesta es sencilla no.

 

¿Por qué no? Por dos motivos. Uno el orgullo, seguramente la principal razón. Dos, la responsabilidad que me genera hacer esto por pedido de mis amigos.

 

¿Qué cambió para que ustedes me estén leyendo? Que nació Dante.

 

¿Quién es Dante? Dante es mi hijo y está cerca de cumplir un año.

 

Lo primero que un hijo genera en un padre es responsabilidad. Por lo menos en mi caso eso del amor a primera vista no pasó. Pero no pasó ni cerca.

 

Cuando me dieron ese bebé azul y lleno de pelos pensé ¿ahora qué hago con esto? Y lo único que puede hacer uno en esa situación es cuidarlo. La madre le da de comer y uno lo cuida.

 

El cuidado incluye darle de comer si es necesario, cambiarlo, dormirlo, controlar si está vivo (levante la mano el padre que no controló si su bebé respira en la cuna) y todas esas cosas que las abuelas te van diciendo una atrás de la otra, sin llegar a retener ni siquiera una, que el bebé arrancó de nuevo a llorar.

 

El primer mes es un desastre. Se duerme poco, se discute por cualquier cosa. Se festeja si subió 50 gramos. Pero con el correr de los días toda se va acomodando.

 

Ahí es cuando uno puede tomarse un segundo y pensar que una vida distinta nació con un hijo. Es una vida más insegura. Es una vida menos dormida. Es una vida más desordenada. ¡Es un quilombo la vida con un bebé!

 

Pero también un bebé libera. A mi Dante me liberó. ¿De qué me liberó? Del ego, te lo tira a la basura. Ya no sos lo más importante que existe. Hay alguien que vino a tu vida para ocupar ese lugar que nadie ocupó en tu vida hasta el momento. Te saca del centro de la escena. Y eso alivia, y mucho. Te saca importancia. Te desestructura.

 

Podés escribir una pésima nota. ¿Y? ¿A quién le importa? El año pasado seguramente me hubiese importado mucho más la opinión de los “conocidos”. Hoy ya no me importa. Así de grande es el alivio que siento. Y lo poco importante que me siento contra ese bebé.

 

Los meses posteriores al primero son más tranquilos. Mi novia empieza a adelgazar y eso genera un clima festivo en la casa. ¿Viste que no ibas a quedar gorda para siempre? ¡Ya estás para la malla! Por lo menos en mi caso el humor de Analía, la mamá de Dante, fue directamente proporcional a la cantidad de tiempo que pude escaparme de ese desorden. A tomar una birra con los chicos. Porque si hay algo que no pude ni quiero cambiar es eso. El tiempo con los amigos es fundamental para recuperar energías.

 

Gracias a dios (aunque sea ateo le pedí igual), Dante duerme muy bien desde que nació. Creo que ahí está la clave de cuanto se puede sufrir físicamente ese primer tiempo del bebé. No es lo mismo dormir de noche que no dormir. Y al estar en ese primer y bendecido grupo debo decir que tener un bebé no es tan difícil. Más si uno cuenta con la ayuda invalorable e inmensa de las abuelas.

 

Debo decir que este primer año con Dante fue maravilloso. No podría pensar mi vida sin él. Los proyectos que tengo y tendré siempre tendrán como eje la felicidad o no de Dante. Elección de viajes, colegio, salidas etc.

 

Es muy difícil no caer en el lugar común cuando se escribe sobre un hijo. Que un ser tan frágil dependa tanto de vos desde el mismo momento en que nace genera esa responsabilidad que traté de explicar más arriba.

 

Aunque lo más importante todavía no llegó. ¿Qué es lo más importante a mí entender que un padre debe lograr con un hijo? Sobre esto no tengo ninguna duda.

 

Lo más importante que un padre puede hacer por un hijo es dejarlo ser. No influenciarlo. No contaminarlo. No proyectar sobre su vida sus frustraciones.

 

Dejarlo vivir la vida que quiera vivir. Siempre con respeto y responsabilidad sobre las decisiones que tome pero nunca imponiéndole nuestro pensamiento o gustos. Somos la guía pero no los guías. No vamos delante de él, vamos detrás de él. Lo vamos a acompañar en sus enojos, tristezas y  alegrías. Pero no vamos a vivir la vida por él. Su vida es su vida, no la nuestra.

 

Un hijo te puede cambiar para bien o para mal. El tiempo dirá qué pasa conmigo. Pero el camino que arranqué el 24 de Junio de 2015 es imparable.

 

Dante es la mejor decisión que tomé en mi vida.

 

A mis amigos espero haberles cumplido. Un placer aportar mi granito de arena a esta locura que armaron con tanto amor. Los quiero mucho.

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