Historias sin punto final
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#27 · La vida por el sexo

Por Tomás Gorrini
Fotos Smashing Films

María Riot tiene 25 años. Es puta. Divide su tiempo entre Buenos Aires y Barcelona. María Riot es vegana y feminista. Actúa en películas de porno ético porque le gusta. A María Ríot le gusta, también, coger: coge porque quiere y con quien quiere. María Ríot se llama Florencia Natalia. Así como cambió su nombre, cambió de trabajos, de amores y de poses en la cama. Para María Ríot la vida pasa por el sexo y el sexo por la vida.

 

–¿Cuándo decidiste ser prostituta?

Decidí ser prostituta a fines de 2013. Hacía más de un año que estaba trabajando en webcams, haciendo sesiones de sexo virtual pago pero por lo general me aburría y ganaba poco. Necesitaba plata para mudarme y pagar mis cosas. Entonces, empecé a pensar qué trabajos posibles había en el mercado para postularme. Ya había trabajado de cajera en supermercados, en call-centers, en un restaurante, de sonidista en un canal de televisión, de asistente de una diseñadora de indumentaria y ninguno de estos trabajos me representaba ni en lo personal ni en lo económico. Mi mejor amigo, al ver que se me hacía muy difícil mudarme a Capital Federal por no tener recibo de sueldo ni garantías, me dijo de probar suerte viviendo con él en España, pero para eso tenía que juntar mucha plata en poco tiempo. Ahí empecé a pensar en la prostitución, algo con lo que ya había fantaseado desde adolescente. Empecé a buscar información en Internet y después de dos meses de leer todo lo que encontré y de hablar con algunas trabajadoras sexuales, me animé y tuve mis primeros clientes.

–¿Qué opina tu círculo íntimo?

Mis amigos y mi familia me apoyan, y quieren que siempre haga lo que yo desee. Por supuesto que se preocupan porque esté bien, que me cuide y que me sienta a gusto con el trabajo que elijo, como también lo hacían cuando trabajaba en otra cosa. La diferencia es que saben que no hay protección hacia quienes ejercen el trabajo sexual y trabajamos en la clandestinidad. Por eso, además, acompañan nuestra lucha. Sé que soy muy afortunada de poder contar con el apoyo de mis padres ya que hay muchas personas que lo desearían pero no lo tienen, por todos los prejuicios y estigmas que hay.

–¿Qué es lo que más te gusta del sexo como trabajo?

Tener sexo. Poder elegir los días y horarios en los que quiero trabajar. Poder elegir no tener un jefe. Ganar bastante plata en un corto período de tiempo. Poder trabajar en cualquier otra parte del mundo. La militancia y compartir una lucha tan importante junto a mis compañeras y compañeros trabajadores sexuales y aliados.

–¿Cómo le haces entender a la gente que sos puta porque querés?

Diciéndolo, contando mi propia experiencia, respondiendo entrevistas como estas. Si respondo es para eso, para que la gente pueda leer una experiencia sobre la prostitución que por mucho tiempo fue invisible y que en los últimos tiempos cada vez resuenan más fuertes. Las putas nos cansamos de que hablen por nosotras. Hay muchas compañeras que hace décadas vienen hablando y pidiendo por sus derechos, pero creo que estos últimos años hubo un cambio drástico en cuanto al tema, a cómo se nos está empezando a dar lugar cada vez más en los medios y en los lugares feministas o de disidencia sexual como en las universidades, en charlas o talleres. Las organizaciones de trabajadoras sexuales en todo el mundo vienen llevando sus voces con cada vez más fuerza y gran parte de la sociedad está entendiendo cada vez más que una persona puede elegir ser prostituta porque quiere, como otros eligen otros cientos de trabajos.

–¿Cuál es la diferencia entre la sexualidad en tu vida privada y en lo laboral?

En mi vida privada no cobro. Esa es la única diferencia. Después puedo tener emociones, sentir placer o no en ambas instancias.

 

–¿Qué lugar en tu vida ocupa el amor?

Si hablamos de amor entre personas, sí, ocupa un lugar importante porque hay personas que me gustan y que quiero mucho. Soy una persona muy afectiva y que me importan mucho quienes quiero. Mis amigos son las personas más importantes para mí y el amor que les tengo a ellos es algo clave en mi vida. Tengo amigos de todas partes del mundo y muchos de ellos me han ayudado y me ayudan muchísimo: dándome lugar donde dormir, ayudándome si estoy en una época mala de trabajo o de ánimo, enseñándome cosas, acompañándonos siempre aunque estemos en países distintos. Si la pregunta es si tengo pareja, sí y no. Tengo pero no de la manera en la que la mayoría puede imaginarse qué es una pareja.

–¿Te rechazaron alguna vez por tu trabajo?

Solo dos personas. Una era un amigo y otra una persona con la que salía. No me rechazaron en sí pero deseaban que no lo hiciera o que no lo contara públicamente. Los argumentos que me dieron fueron que daba para más, que arruinaría mi vida o la de mi familia. No tengo más relación con ellos. En su momento me dolió pero después entendí que había cosas personales de por medio y además, que hay personas que aunque se muestren muy abiertas, si alguien cercano a ellos decide hacer algo con lo que aún tienen prejuicios, pueden llegar a rechazarlo. Más allá de eso, nunca me pasó nada, mi entorno son personas que apuestan por la libertad del otro sobre su cuerpo y las decisiones que hacen en sus vidas, siempre que no perjudiquen a un otro.

–Hacés y consumís porno, ¿qué te gusta más, la prostitución o la pornografía?

No sé si puedo responder qué me gusta más porque aunque ambos son trabajo sexual, uno lo hago por trabajar y ganar dinero y el otro lo hago porque me divierte y es una especie de hobbie, más allá de que también recibo plata por el trabajo realizado. Y lo es porque hacer del porno mi trabajo principal es imposible hoy en día. Por ahora no me interesa trabajar en productoras que no sean de proyectos que me gusten o que conozca quienes son los que trabajan detrás, y vivir del porno llamado alternativo, feminista, ético o la etiqueta que le quieras llamar actualmente es imposible, al menos siendo performer. Si además dirigís, hacés webcam, vendés productos y demás, podés. Por eso yo soy puta, para poder hacer porno, entre otras muchas cosas. Sin embargo, suelo disfrutar siendo trabajadora sexual aunque obviamente si fuera millonaria no trabajaría, y eso es algo que pienso desde siempre. Me dedicaría a la militancia y al activismo y solo a hacer porno, estudiar, leer, estar con mis amigos y a viajar. Pero como no nací en una familia rica, no me gané la lotería ni nunca lo voy a ser, tengo que trabajar, y de todos los trabajos que existen, el que más beneficios tiene para mí y con el que más cómoda me siento, es el trabajo sexual. No me interesa romantizar la prostitución ni ninguno otro trabajo. Tampoco lo hago con el porno ni con el activismo. Cada actividad tiene sus cosas buenas, las malas, las que habría que mejorar o los días en los que no quiero hacer nada de todo eso, pero sin embargo son las cosas que elijo porque la mayor parte del tiempo son las cosas que más me llenan y más disfruto hoy por hoy.

–¿Te gusta verte en las películas?

Las miro porque me gusta ver el resultado final pero aparto la vista varias veces. Todavía me cuesta acostumbrarme a verme, pero lo hago porque necesito saberlo para mejorar, como hacen la mayoría de los actores que trabajan en cine convencional que miran para ser críticos y ver qué cosas no les gustan y pueden cambiar.

–¿Creés que es posible la reglamentación legal de la prostitución en el país?

Lo veo posible pero nos va a llevar mucho trabajo. En Ammar desde el año 1995 que se pide que se deje de criminalizar a las trabajadoras y hoy por hoy eso sigue ocurriendo. Hay provincias en las que las compañeras van presas de un día hasta un mes por el solo hecho de estar en la calle queriendo ganar algo para pagar la comida de los hijos. La policía hace abuso de poder, extorsiona, hace allanamientos a compañeras que trabajan de manera independiente y las hace pasar como víctimas de trata de personas y los lugares que deberían ser revisados para controlar que funcionen de buena manera, quedan en segundo plano, porque generalmente la policía recibe coimas. Eso sí, el trabajo sexual es legal en Argentina, pero las Leyes actuales no dejan en claro cuáles son las cosas permitidas; lo definido como trata es algo muy confuso que no distingue entre propia voluntad y coerción y, al no estar regularizado, se da lugar a que existan lugares con malas condiciones o que las trabajadoras ejerzamos en clandestinidad y marginalización.

–¿Cómo te imaginás en un futuro?

Viajando y viviendo en lugares distintos todo el tiempo, como ahora. Tal vez dirigiendo porno, haciendo música, publicando un libro que tengo en la cabeza hace un tiempo. Militando por los derechos de las trabajadoras sexuales y haciendo activismo por los demás animales, que es lo más importante para mí. Y siempre con mi familia, mi gata y mis amigos.

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