Historias sin punto final
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#21 · Todo tendría sentido si no existiera la muerte

Por Mariano Tenconi Blanco
Ph. Raymundo Lagresta

 

 

Ganadora en 2015 de la 9° edición del prestigioso Premio Germán Rozenmacher, “Todo tendría sentido si no existiera la muerte” es una de las ocho obras del dramaturgo argentino Mariano Tenconi Blanco (34 años), residente este año del Programa Internacional de Escritura de Iowa, Estados Unidos. Ésta es una de las escenas inéditas de “Todo tendría sentido…”, que aún no ha sido estrenada.

 

En un pueblo en el interior de Buenos Aires, a finales de los 80, María es una maestra y madre soltera. María, que vive con su hija, tiene cáncer. Tras conocer la noticia, quiere hacer algo: filmar una película pornográfica. Liliana, la extravagante dueña del videoclub del barrio, llega a su casa y comienza a mostrarle películas pornográficas feministas (que como todo lo feminista, no es ni más ni menos que algo justo, en este caso, el reparto equitativo del placer). Entre ellas, comienza a forjarse una particular amistad.

 

 

 

MEDIODÍA

 

LILIANA: ¿Acá vivís vos?
MARÍA: Sí.
LILIANA: ¿Con tu hija? ¿Son las dos y nada más?
MARÍA: Sí.
LILIANA: ¿Ella y vos, son?
MARÍA: Sí.
LILIANA: Bárbaro. ¿La piecita chica es la tuya?
MARÍA: Sí.
LILIANA: Yo en una época, cuando viví en Buenos Aires, estaba en un departamentito que era de la mitad del tamaño de tu pieza y encima daba al pulmón del edificio.
MARÍA: Claro.
LILIANA: Fiero.
MARÍA: Me imagino.
LILIANA: Limpito todo. Acá, digo.
MARÍA: Gracias. El videoclub también está siempre muy limpio, yo pienso, ¿qué hace? ¿Pasa la franela película por película?

 

Eso pienso a veces cuando voy.

 

LILIANA: ¿Es tuyo?
MARÍA: Sí.
LILIANA: Mirá qué bien. Te felicito, che.
MARÍA: Sí.
LILIANA: Una barbaridad. ¿Y el padre de la piba te pasa?
MARÍA: ¿Dinero? No. Ése degenerado. Qué me va a pasar.

 

Jamás.

 

Nunca.

 

Monstruos de maldad son los tipos.

 

LILIANA: Me copa, me copa. Me hace acordar a cuando vivía con mi vieja.

 

Tu casa.

 

MARÍA: ¿Ya no vivís con tu madre?
LILIANA: Ya se murió.
MARÍA: Ya falleció, perdón, qué tonta.
LILIANA: ¿Anda la doble casetera?
MARÍA: Sí, sí, es nuevita.
LILIANA: ¿Puedo poner un casé?
MARÍA: Sí, sí.
LILIANA: No tenés muchos amigos, ¿no?
MARÍA: ¿Yo?
LILIANA: Sí.
MARÍA: Sí, tengo, sí.

 

Amigas.

 

Sí.

 

Alguna tengo.

 

LILIANA: ¿Tomamos algo?
MARÍA: No te ofrecí nada, qué torpeza. ¿Té, café? Yo siempre que salgo apago la llave de gas. ¿Almorzar, no querés?
LILIANA: No, yo digo de tomar algo más forchi.
MARÍA: ¿Sabés qué? Tengo un lemoncello en la alacena. Yo no bebo, me lo regaló para mi cumpleaños la tarada de la vicedirectora.
LILIANA: Traelo que lo peleamos, María.

 

Uh, escuchá. Esto es. Uh. Lo voy a poner al taco.

 

MARÍA: ¿Es movido?
LILIANA: Vos escuchá.

 

Ahí viene.

 

La belleza.

 

La belleza.

 

Son mis sentimientos.

 

Una alegría del corazón es la música.

 

Tengo un poco de merca en la mochila.

 

MARÍA: ¿Qué?
LILIANA: Le metemos una respirada, no sabés, dos momias quedamos.
MARÍA: ¿Cocaína?
LILIANA: Hoy te reviento, señorita maestra, con un remolque te levantan mañana.
MARÍA: No, pará.
LILIANA: No, ya no paro yo. No. Preparate. No, mató mil.

 

Escuchá.

 

Esto, esto, sabes qué, esto es un estofado sonoro.

 

Es, escuchá, escuchá, esa complejidad.

 

Uh, no, ya está, me arranqué la nariz. Listo. Estoy muerta.

 

Muerta.

 

Me respiré un tubo fluorescente.

 

MARÍA: Yo no sé si quiero eso, me parece.
LILIANA: Dale, dale. Es una tiza de tu clase ésta.
Nos tomamos un pase y ponemos, escuchá, Dedoman. Son dos tipos haciéndose la paja con dos minas que están garchando en una mesa de pool.

 

MARÍA: Estás del tomate, Liliana. Dame eso, a ver. Qué desastre. Yo me muero hoy, hija de puta.  Explicame, a ver.
LILIANA: Agarrás un billete. No, el mío no por eso del sida.
MARÍA: ¿Cómo el sida?
LILIANA: Claro, si a mí me salió sangre no te vas a agarrar el sida por compartir el billete. Por eso mejor agarrás el tuyo. No mires con cara de boluda no tengo el sida, yo. Te explico las reglas, nada más. No, dame, a ver. No, ése no, está todo blando. Uno más grande. Ése, el de cien mil australes. Lo enrollás, así, lo hacés canuto. Te lo ponés en la nariz, y aspirás, y listo, entra Dios en tu cuerpo y alma y se va el mundo entero a la reputísima madre que lo parió.

 

Una aspiradora, la maestra.

 

MARÍA: Se me está incendiando la nariz literalmente Liliana la puta que te parió, qué carajo me pusiste.
LILIANA: ¿Vos viste? Sube que te, un flipper, pumba, adentro, acá, setentitrés neuronas así, de una, zac, se fueron.
MARÍA: Y el paladar como si estuviera lamiendo una lata.
LILIANA: A mí el corazón me queda que parece que se me va a salir de adentro del pecho.

 

Unos tragos más y ponemos la película.

 

MARÍA: ¿Sale Gino Potente en la película?
LILIANA: ¿En Dedoman? Sí. Está él.
MARÍA: Qué buen mozo es.
LILIANA: Habilitame un cigarro.
MARÍA: No fumo.
LILIANA: No, mejor vamos a armar uno nosotras.
MARÍA: ¿Qué estás armando? ¿De tabaco?
LILIANA: No, señor.
MARÍA: ¿Marihuana es eso?
LILIANA: Cagate.
MARÍA: ¿Siempre hay que lamerlo así?
LILIANA: Lo lamo para pegarlo, no seas fifí.
MARÍA: ¿Y el sida?
LILIANA: No, acá no hay.
MARÍA: Está bien.
LILIANA: Ahí va.

 

Tomá.

 

¿Tira?

 

MARÍA: Sí, tira, sí.
LILIANA: No te atorés, nena.
MARÍA: Estoy bien, estoy bien.
LILIANA: ¿Ponés la película?

 

Dedoman.

 

MARÍA: Sí. Sí.

 

Apago la música y vemos la película.

 

Quedé media media yo.

 

Buen.

 

Ahí va.

 

LILIANA: Ahí está él.
MARÍA: Sí. Qué joven es.

 

Y buen mozo.

 

Y dotado.

 

Perdón.

 

LILIANA: Yo me voy a tomar otra.

 

Ahí va.

 

Uf.

 

Por eso existen las películas. La felicidad. Como las drogas. ¿Sabés qué son las drogas? ¿Sabés, María? Deberían enseñar en los colegios, también, a los pibes, las pibas, qué son las drogas.

 

MARÍA: Las drogas son toda sustancia que altera el sistema nervioso central, se enseña en los colegios.
LILIANA: No son eso. No son eso. Penas son. Sentimientos que una no sabe dónde meter como cuando te traés una cómoda de la casa de una tía y después te das cuenta de que no tenés lugar en tu casa. Una mierda la vida. Y la muerte peor. Lo peor siempre es la muerte. Ahora y hace años y dentro de unos años y siempre, lo peor siempre es la muerte. Así pasa como algo viste directo en el corazón cuando la gente se va. No estás preparada. La primera vez que lo sentí, me acuerdo como si fuera hoy, la primera vez me acuerdo que era un domingo temprano, y bajamos al garaje a buscar el auto de mi papá, un Peugeot tenía él, grande grande, mi mamá, siempre como con una media sonrisa, como si tuviera miedo de que vean que se reía o que tenía cara de culo, siempre con miedo, eso, y llegamos a un hospital, me acuerdo la charla de mi papá con la enfermera, que le da una guita que se ve que le daba siempre como para que atienda mejor a mi abuela, el olor ese, de los hospitales, como a remedio con puré, no sé qué olor es que tiene pero desde la puta primera vez que vas ahí ya sabés que a ese olor de mierda huele la muerte, y mi abuela, acostadita, muy flaca, en la cama, blanca, al lado un viejo y el hijo que le daba la comida en la boca y un poco se cae y el tipo tiene un trapo y limpia lo que se cae, y en la cama de más allá una viejita que lloraba y lloraba y la hija seria que le dice no te vas a morir mamá no te vas a morir y mi abuela que me ve y me reconoce y le brillan los ojos, Lili, me dice, en voz muy alta, estaba flaquita pero de la cabeza estaba bien, saludá a tu abuela me dice mi papá y ella me abrazó fuerte, mi mamá le dice le trajimos a la nena, vio, y nos quedamos ahí un rato, medio sin saber qué hacer, mi papá pidió que le cambien no sé qué, esperamos, vino una enfermera al rato y cambió eso y mi papá dice nos vamos viejita nosotros, y después nos fuimos a un restaurant-parrilla de la ruta, a comer asado, y después volvimos a mi casa a dormir la siesta, me acuerdo que entramos y mi mamá estaba prendiendo unos espirales para los mosquitos, era verano, y entonces suena el teléfono y mi papá que dice no, la viejita no, la viejita no, y se larga a llorar y suelta el teléfono, era su mamá, ¿no?, y él que se puso a llorar y yo que desde ese día, ocho años tendría, desde ese día ya me di cuenta de que la vida es una mierda, y eso son las drogas, vos me entendés, María, esa mierda son las drogas.
MARÍA: Hoy fui al hospital a hacerme unos estudios. Por eso no fui al colegio hoy, a trabajar.
LILIANA: ¿Sí?
MARÍA: Sí. Eran de urgencia los estudios. Los médicos están alarmados. Capaz estoy jodida.
LILIANA: Sos una mujer joven.
MARÍA: Gracias.

 

Perdón.

 

Perdón.

 

LILIANA: Te confundís.
MARÍA: Sí, no sé por qué te quise besar, perdón, qué estúpida.
LILIANA: No soy lesbiana yo, María.
MARÍA: Perdoname. Perdoname.
LILIANA: Tampoco hagas escándalo. Ya está.
MARÍA: Qué vergüenza, Dios.

 

Encima nunca quise besar una mujer. No sé. No sé qué fue. Lo que contaste. Las películas. Gino Potente. No lo sé, a ciencia cierta. Perdoname Liliana, un papelón, verdaderamente.

 

LILIANA: Callate, dale, y tomate otra raya.

 

A este ritmo ya tengo que ir ahorrando para el marcapasos yo.

 

Un corazón roto.

 

Literal literal.

 

Así soy yo. Literal. No tengo misterio. Eso te mata, no tener misterio, es aburrido, triste, no sé.

 

¿No querés más?

 

MARÍA: No, ya estoy bien yo.

 

Uy. Timbre.

 

Juntá, juntá todo que debe ser mi hermana.

 

¿Quién es?

 

NORA: Yo.
MARÍA: Ahí va, no encuentro la llave, Nora.

 

Dale. La botella.

 

Sacá la película.

 

La cocaína, Liliana, la cocaína.

 

LILIANA: Ya, ya, ya.

 

Listo.

 

MARÍA: Perdoname, no encontraba la llave, es un desorden todo.
NORA: ¿Cómo te fue con los? Ah. Hola. ¿Qué tal? Nora.
LILIANA: Liliana.
MARÍA: Liliana, una amiga. Mi hermana Nora.
NORA: ¿Vos sos la del video?
LILIANA: Sí.
NORA: Claro, la carita como que me decía la tengo, la tengo. Yo soy la hermana de María. Un gusto.
LILIANA: Sí. Yo ya me estaba yendo de todas maneras.
NORA: Claro, ya te vas a abrir el negocio.
LILIANA: No, todavía no.
MARÍA: Bueno. Te abro.
LILIANA: Sí.

 

Hasta luego.

 

NORA: Un gusto.
LILIANA: Chau, María.
MARÍA: Adiós.
NORA: ¿Qué onda esta mujer?
MARÍA: No te entiendo.
NORA: ¿Estuviste bebiendo vos? Tenés olor.
MARÍA: No, ¿qué decís?

 

Un trago solamente.

 

NORA: ¿Qué hacía acá?
MARÍA: Me cayó simpática del videoclub y vino a tomar el té.
NORA: Con alcohol.
MARÍA: No soy Guillermina, Nora, basta.
NORA: Estás más rara vos. Cuidado con esta mujer. Además es lesbiana.
MARÍA: No es lesbiana.
NORA: ¿Le preguntaste?
MARÍA: No empieces a hablar mal de la gente, querés.
NORA: En cualquier momento te va a querer besar, vas a ver.
MARÍA: ¿Cómo te fue, María, en tus estudios? Gracias por preguntarme, Nora, me fue bien, todo bien.
NORA: Si sabés que vine para eso.
MARÍA: Preparo mate y conversamos.
NORA: Tomate un café negro vos, mejor. Yo te lo preparo.

 

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