Historias sin punto final
redaccion@revista27.com.ar
 

#12 · Manual para la soledad perfecta

Por Patricia González López
Ilustración Pato

 

Nacé en una familia próspera o en una casa muy humilde, nunca clase media; esos están siempre acompañados. Cuando empieces la escuela llevate bien con todos, sé popular. Sé de esas personas a quien nadie habla. No hagas amistad solo con algunos, en ese caso no resulta. Pedí golosinas a tus amiguitos en la escuela o regalá todo lo que lleves para el recreo, según tus condiciones. Prestá los crayones caros que te compró tu abuela. Ayudá a hacer la tarea a tus compañeros. Sé profundamente egoísta, dejá las mejores respuestas para vos. Llevá al colegio ese chiche que todo el mundo quiere, no se lo prestes a nadie. Ponete las peores zapatillas y contá que tu mamá no te puede comprar otras. Sé el peor alumno, sé la peor compañera; sé memorable. Acordate, es a todo o nada.

 

Crecé con pocas oportunidades, cuantas menos tengas mejor. Conseguí el peor trabajo que puedas, ni siquiera apuntes a uno mediocre, el peor. Indignate por las condiciones laborales, por la falta de pago, por la explotación. Pedí a tus compañeros quejarse en grupo. Cambiá de trabajo. Intentá hacer lo mismo. Probá resignarte, capaz llegás al mismo resultado.

 

Sé exitoso, rendí honor a tu talento, llevalo al máximo. Crecé de manera constante. Portate bien con tus pares, respetalos. Abrí las puertas a cada uno que te hable solo para pedirte favores. Ayudá también a quien no te lo pida. Tené el trabajo de tus sueños, o no trabajes. Ocupate de vos, solo de vos. Enojate con razón, seguí tu camino. Escribí, cantá, actuá mejor que nunca. Batí todos los récords, superá incluso lo máximo que te imaginaste para tu vida. Aceptá el reconocimiento, disfrutalo. Notá el paisaje limpio, buscá ojos con quien compartir la carcajada; cuando notes que no hay nadie, seguí sonriendo. Nunca seas un mediocre, salvo que quieras estar acompañado.

 

Hacé nuevos amigos, los de la infancia puede que no estén. Ofrecé grandes fiestas en tu casa, la más ostentosa que puedas construir o comprar. Que nadie pague nada, todo a cargo del anfitrión. Construí poder en algún área de tu preferencia, ejércelo con amabilidad, también se puede optar por el despotismo. Contá cuántos amigos más sumaste. Seguí haciendo fiestas. Solo una vez, la que elijas, pedí algo. Cualquier cosa, no tiene que ser muy significativo, algo mínimo, que te haga sentir bien. Contá las personas que te ayudaron. Fijate si querés hacer otra fiesta.

 

Sé desagradable, no se te ocurra mezquinar malas actitudes. Alejá a la gente que te rodea, deciles la verdad, o lo que sentís. No trates de ser amable, ni falso. Ve hacia el mundo con toda sinceridad y mala educación. También podés desaprobar al que tenés enfrente de la manera más dulce. Es otra fórmula posible. Mantenete en silencio, escuchá las historias de quienes te rodean, no hace falta que digas algo, no les importa. Sumá comentarios generosos sobre la hermosura de tu persona, lo interesante de tu personalidad, contá las personas que te dijeron lo bien que les caías. Luego contá quiénes te pidieron el teléfono. Contá quiénes te llamaron. Contá quiénes te preguntaron cómo estás.

 

Enamorate. Conocé a la persona de tu vida, intentá presentarlo a tus amigos, a tus amigas, a la familia. Pasala muy bien. Sé “feliz como nunca”. Conocé los lugares más exclusivo de tu ciudad, hacé un viaje de a dos por el mundo. Sacate muchas fotos, compartilas en redes. Sonreí como nunca. Viví ese amor como si amar y ser amado fuera tu única ocupación. Dormí con esa persona abrazada de mil maneras. Desayunen, almuercen, cenen, no coman en tanto se coman todo entre ustedes. Intenten coordinar planes con otras personas. Vuelvan a intentarlo. Preguntá sobre algún secreto, insistí. Contá alguna miseria, fijate si el abrazo persiste. Subí la apuesta, amor incondicional. Nunca una pareja por inercia, esos hacen lindos grupos.

 

Conocé a la peor persona que jamás hayas imaginado. Enamorate de la manera más ridícula que seas capaz. Presentá al error a tu gente. Intentá mantener relaciones con tu entorno. Seguí esperando. Pasala peor que nunca. Viví el maltrato, pedí ayuda. Sentí la demencia hasta los huesos. Intentá explicarlo y salir de la situación. Mandá un mensaje a quien sientas más cerca. Probá con otra persona. Llorá cuando el vínculo empeore. No cuentes nada, nadie va a preguntarte. Quizás algunos renglones de chat te saquen de la nube, no te ilusiones. Vas a seguir igual. Intentá suicidarte, pero avisá por las dudas. Escuchá las voces que te digan que es mejor vivir, si llegan. Capaz no tengan espacio en la agenda para ir a tu casa a rescatarte. Quizás te denuncien por locura o hablen con otra gente de lo mal que estás. Retomá conversaciones con esa decisión, fijate bien qué vas a hacer. Pensá si te quedan cuentas por pagar, pensá en el lío que son los trámites de morirse. Aprendé la lección. Viviendo a todo trapo llegás al mismo resultado.

 

Hacete un mate, o alguna infusión. Agarrá la taza con las dos manos, sentí cómo se calientan. Disfrutá, mirá tu programa favorito sin que nadie te apure. Escuchá ese tema que tanto te gusta las veces que quieras, nadie te va a juzgar. Dejate crecer los pelos, no te bañes, duchate para vos. Cambiá las sábanas. Cocinate algo rico. Abrite un vinito, ese que tenés guardado para las ocasiones especiales. Tomá agua natural, o fría con hielo, según prefieras. Acostate a la hora que quieras, dormí ocupando toda la cama. Mirate al espejo, sonreí. Nada mal, ¿no?

Latest comment

LEAVE A COMMENT

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.