Historias sin punto final
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#24 · Casas tomadas II

Por Lucila Rolón
Ilustración Omar Isse

Mamá no entiende nada. Siempre lo mismo, yo explicándole y explicándole y ella terca como una vaca, son las peores vacaciones del mundo estas, no pienso reírme ni una sola vez, ya se lo dije. Y ya junté mis cosas en la valija que me prestaste vos y escondí casi todo para que los que vienen no puedan romperme nada. Además, puse un cartel en el espejo de mi cuarto que dice NO PEGUEN STICKERS GRACIAS a ver si esta vez funciona. El año pasado, me la pasé dos semanas rascando el espejo con virulana, ¿te acordás que vos viniste un día y raspamos las dos mientras filmábamos videítos? Bueno, los libros que dejo son los que no me gustaron del colegio así que no creo que los agarren, estamos a cuatro cuadras de la playa, son unos tarados si se llevan uno a la playa, hablando de la playa, se rompió la casa que teníamos al final del muelle, en las rocas esas que resbalaban siempre, eran un asco igual pero ahora tenemos que encontrar otro lugar para los hechizos.

 

Lo que te quería decir es que no me puedo llevar la casita de Bardo, ¿me entendés? No va a poder dormir en otro lado, es SU CASA y él es chiquito y no puede entender, ya bastante que va a viajar en un auto como diez horas. Yo voy a pedir que bajemos en Atalaya a comer alfajores para que Bardo corra un rato y haga pis pero no se puede igual, sacarlo de acá para allá como si fuera un bolso más, mi hermano ni siquiera lleva bolso, ¿sabías? Y lo dejan, nadie le dice nada. No, no me dan ni bolilla cuando les digo lo de Bardo, el otro día se los dije en la merienda y  me levanté de la mesa como en la tele y empujé la silla y se cayó al piso, ni miré para atrás cuando me fui rapidito a mi cuarto. Mamá no vino, por suerte, pero me gritó que la cortara. Ella ya juntó todas las cosas de la cocina que valen plata y las llevó a la baulera con contraseña para que no las usen los que vienen. En la baulera ahora hay un placard más porque no entraban la ropa mía y de mi hermano que tenemos que dejar siempre, las camperas, por ejemplo. Una vez se llevaron los zapatos de mi comunión, yo los dejé ahí tirados porque eran horribles y no me animaba a decirle a mamá que los odio y no estaban más cuando volvimos a poner todo en su lugar.

 

Con los abuelos vamos a estar más apretados este año, no sé cómo vamos a pasar tres meses así. ¿Vos vas a venir? Yo quiero ir a quedarme a tu casa pero queda re lejos, no nos dejan tomarnos el colectivo encima, pero a mi hermano lo dejan, ¿sabías? Bardo se va a querer morir, seguro. No tiene muchas cosas para llevar pero por eso mismo te digo que no pueden dejar acá su casa. Hace unos días le puse un muñeco que hice con la abuela, sin ojos porque no le puse botones para que no se los trague y se ahogue y muera. A él le gusta porque se lo lleva todo babeado todo el día para todos lados, es muy gracioso. Maite dice que los perros también se deprimen, le avisé a mi mamá que Bardo estaba en peligro si no llevábamos su casa y ni me miró, siguió atando cajas con los porta retratos y unos cuadros que pone y saca todos los años. Son horribles encima, pero ella los saca porque dice que los que vienen no tienen que tentarse con nada. Y que la casa es de ellos mientras estén acá. Mirá, es como irse de campamento en realidad, mi papá hace chistes de campamentos mientras nos va dando órdenes para guardar todo y dejar la casa pelada casi, la heladera también, todo todo. ¡¡¡¡Pero este año está Bardo!!!! No vamos a poder estar contentos si Bardo está triste, ¿cómo se los digo me querés decir?

 

Tengo unas sogas que encontré de cuando mamá ató la biblioteca nueva con puertas para que los que vienen no toquen ni un adorno. Cuando estén todos viendo la tele en el comedor, voy a ir a atar la casa de Bardo a la camioneta. Ya me fijé y le puedo poner los patines abajo para que vayamos cómodos nosotros por la ruta, Bardo viene conmigo atrás. ¿¿¿Vos me podés tener los rompecabezas y el póster del Rey Jareth??? POR FAVOR. Porque mamá no me lo deja llevar al póster porque dice que es grande y yo acá no lo quiero dejar para lo que rayen todo. El año pasado, cuando volví a armar mi cuarto, habían puesto un cartel en la pared que decía ALTO BARDO y cuando lo arranqué se descascaró la pintura y nunca la volvieron a pintar.

 

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